CAMBIANDO HÁBITOS INÚTILES PARA EL 2020

Comienza un nuevo año y como siempre, la lista interminable de promesas que mueren antes de nacer: dieta, ejercicios, organización, y un largo etcétera en el que millones de personas se hunden en un bucle que pareciera no terminar. Lo peor de todo, es que detrás de los porqués, siempre sale a relucir el rol de víctima con el que se justifica todo y no se hace nada.

Pero lo que muchos desconocen es que se puede planificar y hacer realidad lo que deseamos comenzando por pequeñeces:

  1. Reprograma un pensamiento para dejarlo ir:

Así como creemos que nuestro cerebro necesita algo, de una situación o de una persona para poder vivir, también podemos reprogramar nuestra mente para que piense lo contrario.

Por ejemplo, puedes repetirte “yo no necesito de esta persona en mi vida para ser feliz”, cada vez que ese pensamiento te visite, y con el tiempo, habrás liberado esa carga emocional.

  1. Sé consciente de lo bueno que hay en tu vida: Experimentar la gratitud implica tomar conciencia de todo lo que tenemos que nos sobra, y de las que los demás carecen. Imaginar nuestra vida sin esos elementos, es imaginar la consideración interna de gratitud hacia nosotros mismos.

Cuando la gratitud ocurre como acto interno, se activa nuestro sistema de recompensas y placer, gracias a que nuestro hipotálamo libera una hormona llamada oxitocina, responsable de hacernos sentir felices y generosos, por lo que disminuirán considerablemente nuestros niveles de estrés y ansiedad.

  1. Vive el presente: de nada vale que constantemente estemos pensando en el pasado que ya no podemos cambiar, o en futuro que ni siquiera existe. Si queremos tener un buen 2020, debemos enfocar nuestra mente en el ahora.

Vivir el presente, supone enfrentarte a tus emociones, reconocerlas, manejarlas, tomar conciencias de ellas y comenzar a vivirlas. De esta forma, te acostumbrarás a no reprimir lo que sientes y estarás previniendo un debilitamiento de tu sistema inmunológico y la repercusión directa en tu salud.

  1. Reconoce todo aquello que te distrae y que te roba el tiempo: las distracciones son buenas, y en cierta medida, hay que distraerse de las rutinas, pero hay que controlar los ladrones de tiempo, aquellos que a veces, pueden ser personas o cosas que quitan foco a nuestros objetivos.
  2. Poner foco en el objetivo: estar claro el objetivo que queremos alcanzar. Enumerar sólo tres objetivos. Y de esos tres ordenar cuál es el más importante, cuál el segundo y cuál el tercero. Y priorizar por el que comenzar.

No te desesperes si ves que tú mismo no eres constante en la realización de tus metas. Intenta empezar de nuevo, recuerda la plasticidad de nuestras neuronas. Si consigues durante dos meses ser constante, la huella neural hará un efecto increíble en tu patrón de conducta. Mucho ánimo.

 

salud hábitos estrategia proyectos objetivos cambios

Suscríbete a nuestro Blog