El filósofo francés Henry Bergson, solía decir que “existen cosas que la inteligencia es capaz de buscar pero, por sí sola, no encontrará nunca”. Esa es una de las principales inquietudes que nos mueven a todos los que, en algún momento de nuestras vidas, decidimos estudiar psicología o en su defecto, cualquier carrera de la salud mental.

Sí, evidentemente somos seres racionales, pero no podemos negar que somos profundamente emocionales, pues estas nos impulsan hasta en nuestra toma de decisiones.

 

Cómo mejorar tu inteligencia emocional en cuatro pasos

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¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es un término que se viene empleando en el mundo de la psicología desde hace 30 años, y que hace referencia a la gestión eficaz de las emociones propias y ajenas, gracias al procesamiento de la información que ellas pueden aportar, y que conforman una guía para nuestros pensamientos y modos de actuar.

Fue acuñado por los psicólogos Peter Salovey y John D. Mayer, y luego fue adoptado también por autores como Daniel Goleman, y que básicamente se centra en cuatro habilidades, de acuerdo a los dos primeros autores en tocar este tema:

  • Percepción emocional, que es el cómo registramos y expresamos las emociones propias y ajenas.
  • Asimilación emocional, como la habilidad de hacer de las emociones un medio que comunique sentimientos y pensamientos, y procesos cognitivos.
  • Comprensión emocional, como la capacidad de entender las emociones ajenas y procesar dicha información.
  • La regulación emocional, como la gestión de emociones para alcanzar objetivos.

Este proceso está inmerso en lo que en psicología llamamos educación emocional:

La educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica. Una persona con competencias emocionales estará más preparada para dar esquinazo a las adicciones, la violencia, la delincuencia, los comportamientos de riesgo, el suicidio, la impulsividad, los trastornos relacionados con la falta de autoestima, etc. (Bisquerra et. al., 2012: 117)

 


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Cómo practicar tu inteligencia emocional

mejorar_inteligencia_emocionalA menudo veo que hay personas que con gran orgullo pregonan sus malas actitudes diciendo: “así soy y no puedo cambiar”, “es que es mi signo zodiacal”, “así nací”, cuando la verdad es que todas esas características son aprendidas durante los primeros años de vida.

La buena noticia es que tú puedesmejorar, trabajar en esos aspectos poco positivos de tu personalidad y desarrollar tu inteligencia emocional para tener un mejor entendimiento no solo de ti, sino del mundo que te rodea.

Te voy a compartir tres maneras sencillas para que las pongas en práctica, y así, inicies ese maravilloso recorrido de vida:

1. Aprende a escuchar: presta particularmente atención durante unos minutos, y de manera totalmente consciente, cada vez que alguien esté conversando contigo. ¿Qué dice y cómo lo dice? ¿Cuál es su lenguaje corporal? Tómate esos minutos para fijarte a propósito en su expresión corporal y en su tono de voz al hablar.

El oído es el mejor aliado de las personas que mejor saben conectar con los demás.

 

2. Lleva una libreta de emociones: escribir resulta una terapia bastante liberadora, en la que te permites sincerarte contigo. Antes de irte a dormir, puedes tomar una libreta dedicada exclusivamente a tu drenaje emocional y relatar para ti cómo estuvo el día, lo que sentiste. Por ejemplo: estoy alegre, estoy triste, estoy estresado (a) por… Lo importante es que nombres las emociones.

Incluso, puedes ponerte algún checklist diario que te ayude a recordar algunos ejercicios contra la ansiedad.

 

3. Un minuto de relajación: la inteligencia emocional se basa en saber leer nuestras emociones para poder entender las de los demás.

Una manera bastante sencilla de iniciar tu ruta con un ejercicio práctico es que, en cualquier momento del día en el que te sientas agobiado por estrés o que simplemente tengas la disposición de conocerte mejor, cierres tus ojos por un minuto y te concentres en percibir las sensaciones de tu cuerpo.

Eso te ayudará a enfocar tu mente en el momento presente, y a darte la oportunidad de relajarte tu respiración, mientras haces un breve recorrido sensorial en tu cuerpo.

 


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Cómo desarrollar la inteligencia emocional en cuatro pasos

Por último, quiero compartir contigo estos cuatro puntos que considero esenciales en todo este proceso de exploración emocional de por vida. Espero que las pongas en práctica:

1. Conócete: reconoce tus propias reacciones, estúdiate como a un libro y desarrolla tu autocontrol, para que bajo ciertas circunstancias de vida no pierdas el manejo emocional.

Recuerda que en circunstancias donde las emociones están al máximo, no es aconsejable tomar decisiones. Ser conscientes de ello y no dejarnos llevar por arrebatos, requiere de un profundo desarrollo de autoconocimiento.

 

2. Ríete de lo que te pasa: una de las maneras más positivas de poder manejar ciertas situaciones es aprendiendo a ponerlas en perspectiva. No siempre las cosas son tan malas como parecen, lo que nos llevará a desarrollar nuestra resiliencia, para así seguir nuestros objetivos de vida, a pesar de las circunstancias.

Ser optimistas también tiene que ver con saber perdonar, reconocer y aprender de nuestros errores, enfocarnos en el presente y no dejarnos invadir por emociones como la ira o la tristeza.

¡Así que dejemos tanto drama y aprendamos a disfrutar más de la risa!

 

3. Sé asertivo (a): esto quiere decir que, en la vida, debemos aprender a poner nuestros límites y decir que no, sin herir al otro.

Aprender a expresarnos desde el respeto hacia la opinión ajena, pero defendiendo nuestro punto de vista y sin remordimientos, es necesario para una vida mentalmente sana.

 

4. Sé empático (a): por supuesto, así como reconocemos lo que sentimos, debemos aprender a leer las emociones ajenas, y ponernos en el lugar del otro.

La empatía es una gran herramienta, la cual se desarrolla desde que aprendemos a desprendernos de nuestras creencias y formas de pensar el mundo, para analizar las cosas desde un punto de vista diferente. Por ello, la empatía es de relevancia en las organizaciones.

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Es un reto el aprender a gestionar las emociones y crear una concordancia entre lo que sentimos y pensamos. Es una travesía que jamás termina.

Si aún no lo has hecho, te invito a que tomes tu mochila emocional y te encamines en tu propio viaje interior. Estoy convencida de que una muy buena versión de ti, nacerá en el camino.

Bibliografía

Bisquerra, R. (2012). De la inteligencia emocional a la educación emocional. Cómo educar las emociones, 24-35.

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