Cuatro-pasos-para-mejorar-tu-inteligencia-emocional

“Existen cosas que la inteligencia es capaz de buscar pero, por sí sola, no encontrará nunca”

H. Bergson

Las emociones son parte esencial de nuestra comunicación, tanto a nivel intrapersonal como interpersonal. ¿Cuántas veces no te has visto en aprietos por haber dicho algo con una fuerte carga emocional? O también, ¿cuántas tantas otras veces no has malinterpretado lo que el otro quiso decir porque tus emociones te hicieron escuchar o ver de cierta forma el mensaje de forma distorsionada?

Nuestras emociones tienen más fuerza en nuestros pensamientos de lo que creemos, y pueden hacer que nuestro sistema neuronal desactive nuestra parte racional, llevándonos a comportamientos inadecuados. Las emociones que corresponden al cerebro de mamífero lleva mucho más años de evolución que el cerebro racional y, de la que se apoderan las emociones, cuando el cuerpo siente que está en peligro, ya sea real o imaginario. Por tanto, cuando estas se ponen en actividad, inhiben la parte más “humana” que tenemos. Aquí deberíamos preguntarnos; ¿somos realmente tan racionales cómo creemos? 

Ser una persona emocionalmente inteligente, implica saber expresarnos o leer las situaciones una vez pasada la lluvia emocional, para poder entender de manera clara lo que ocurrió y cómo responder efectivamente, sin ocasionar daño ni a nosotros ni al resto, y dichas destrezas pueden ser aprendidas y mejoradas a través de los años, sin importar lo que dictamine nuestra biología o crianza.

Si queremos dejar de excusar nuestro mal comportamiento con esa idea de “yo nací así y no puedo cambiar”, entonces, debemos aprender a comunicarnos utilizando las siguientes herramientas:

1. Conocerse a uno mismo: estudiarnos a fondo, saber cómo respondemos naturalmente y por ende, desarrollar nuestro autocontrol, es una pieza fundamental si queremos que ciertas situaciones no nos sobrepasen, cómo aprender a no tomar decisiones en situaciones donde imperan nuestras emociones.

Todos nuestros actos se pueden ver fácilmente obnubilados cuando nuestros sentimientos están a flor de piel. Estar conscientes de ello y no dejarnos llevar tan fácilmente por los impulsos, son las claves para desenvolvernos de manera exitosa.

2. Tener un enfoque positivo y con humor de las situaciones: cuando se trata de situaciones difíciles es cuando más alarde debemos hacer de nuestra capacidad de pensar con optimismo, de ser resilientes para poder encausar nuestras emociones a la realización de metas concretas.

Ser positivos ante la vida también tiene que ver con nuestra capacidad de perdonar, de aprender de nuestros errores, de no enfocarnos en el pasado y de no querer contaminar nuestro ser con emociones dañinas como la rabia, el dolor o la venganza. Poner humor en la vida es síntoma de inteligencia, y de vivir sin dramatizar.

3. Ser asertivos: ser asertivo es ser claro poniendo límites sin herir al otro, valoramos y respetamos la opinión ajena. Es importante saber cómo, cuándo y de qué manera defender nuestro pensamiento; sin necesidad de pelearnos con el mundo. Es respetar nuestra propia opinión a pesar de lo que otros digan, y particularmente; aprender a decirle que no a los demás sin sentirnos culpables. Pero siempre con respeto a los demás.

Una persona con autoestima alta tiene un manejo asertivo de sus comunicaciones.

4. Practicar la empatía: ser capaces de ponernos en el lugar del otro, eso nos permite tener buenas relaciones con los demás. La empatía es una gran herramienta dentro del mundo de las organizaciones, ya que ayuda a desarrollar buenas comunicaciones interpersonales basadas en el entendimiento de las emociones ajenas, sin que ello signifique estar de acuerdo.

La empatía es una habilidad que se desarrolla desde el momento en que aprendemos a despegarnos de nuestra forma de pensar y juzgar al mundo, para pensar desde un punto de vista diferente al nuestro.

Es verdaderamente un reto lograr un balance entre lo que sentimos y pensamos, y me atrevería a decir que es un viaje que nunca acaba. Reconocer que es momento de emprenderlo es lo que diferencia a los buenos comunicadores y líderes eficaces en toda organización.

 

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