El debate empresarial permite que las decisiones sean más consensuadas, y crea una mayor apertura al cambio en las organizaciones.

Pensemos en un momento en todos esos presidentes de organizaciones que zanjaron tajantemente cualquier discusión con un “porque aquí mando yo”, y cuando quisieron hacer ajustes reales, era muy tarde.

Sin dudas, todo líder que se precie de serlo debe siempre estar atento a lo que ocurre en su entorno, y debe estar consciente de abrir consensos para una sana cultura organizacional. Y eso implica escuchar lo que los demás tienen que decir.

 

 

Debate empresarial: la clave de la cultura organizacional

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Toda empresa necesita debatir, llegar a consensos. Esa es, de hecho, una de las claves para crear un ambiente laboral en donde el buen entendimiento permita el crecimiento organizacional de cara al futuro.

 

Al debatir, las organizaciones están dando cabida a la confrontación de puntos de vista sobre un tema, no por crear conflicto, sino como una manera de mejorarlo, abandonarlo, cambiarle algunos aspectos o sacarlo adelante.

 

Después de todo, esa es la vida de una empresa: un organismo que se sostiene gracias a los diferentes talentos que allí hacen vida, y que se cohesionan gracias a los diferentes acuerdos en torno a los cuales giran los objetivos empresariales.

 


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La motivación como estrategia cooperativa en las organizaciones


Pero para que sean tangibles los posibles escenarios y resultados planteados en un debate empresarial, es necesario que los equipos puedan trabajar de manera cooperativa, que sepan adaptarse a los cambios y que se mantenga en constante autoevaluación. Y eso solo es posible si existe una fuerte motivación que induzca a la creación de un agradable clima laboral (Del Canto, Martínez, Salazar y Serino, 2014:22).

Sin embargo, hay que rescatar que muchas veces, debatir con acción motivadora, a veces también implica convencer al equipo de ciertas ideas, pues todo líder está en el derecho de defender sus ideales, siempre que crea en ellos.

 


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Seis claves para lograr un debate efectivo en las organizaciones

Si partimos de la necesidad del debate organizacional como la base del desarrollo interno de cada empresa, entonces es bueno saber cómo hacerlo, por eso he preparado seis puntos esenciales al respecto:

  1. Tener un objetivo en específico

debate_efectivo_en_las_organizaciones_ieieSeleccionar un objetivo clave es vital para que la discusión no se distorsione, ni se termine perdiendo el tiempo en temas que no son de mayor relevancia en esos momentos.

Para que la reunión sea realmente productiva, concuerden un tiempo estimado, y de ser posible; limiten las participaciones individuales a cierta cantidad de minutos, para que la conversación no sea monopolizada por una sola persona.

 

  1. Preguntar ante la duda

Debatir no es dar toda una charla unidireccional o de imponer el punto de vista del líder o los líderes sobre el resto del equipo. Ante las nuevas hipótesis y los escenarios por venir, pedir la opinión del resto puede abrirnos un mundo de posibilidades y soluciones que quizás no podemos ver ahora, además de ser una muestra del respeto y del valor que se le da a los miembros del equipo.

 


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  1. Escuchar de manera atenta y empática

Una vez más: el entendimiento siempre se genera desde el respeto hacia el otro. Cuando quieras rebatir algún argumento, deberás hacerlo hacia la idea, jamás hacia la persona.

Hay que anotar lo que los demás colegas aportan, para poder entender cuál es la razón detrás de su argumentación. Hacer una constante práctica de la escucha empática y todos los elementos que conforman una buena inteligencia emocional es lo que realmente vale.

Siempre piensa en ponerte en los zapatos del otro, porque el verdadero capital de una empresa está en él, y en cada aporte que brinda hacia nuestra cultura organizacional.

 

  1. Habla del futuro, no del pasado

Evitar que el pesimismo tome la delantera en el debate. Debemos ser conscientes de que quizás algún participante quiera intentar llevar el debate al terreno muerto del pasado, en donde sienta que se ha intentado todo y ha sido en vano.

Claro, tampoco se van a tomar decisiones ya probadas que son poco funcionales, pero siempre cuando este tipo de situaciones ocurran, lo mejor es cortar las ideas por lo sano y pedirles a los integrantes que siempre hablen en futuro, porque no se trata de encontrar a quien culpar, sino soluciones. 

 

  1. Practicar la inteligencia emocional

Es mucho más cómodo dejarse llevar por la emocionalidad en un momento de ira, cuando pensamos que nuestro interlocutor no tiene razón o que no quiere colaborar en encontrar una solución factible. Pero eso no quiere decir que debamos hacerlo.

Una buena gestión de emociones implica no dejarse arrastrar por discusiones sinsentido, y mostrar nuestro desacuerdo de manera respetuosa y cordial, evitar quejarnos y aportar salidas efectivas ante las actuales circunstancias.

Aprendamos a defender nuestras opiniones sin caer en el maltrato verbal, que solo arrastra consigo un profundo daño emocional para quien lo recibe y muestra una gran inestabilidad emocional para quien lo profiere.

Aunque no nos guste el punto de vista del otro, agradezcamos su aporte y señalémosle que vamos a tener en cuenta su idea.

 

  1. Mentalidad abierta al cambio

En toda discusión, por muchas diferencias que puedan existir, siempre se pueden encontrar puntos en común con los cuales se pueden extender puentes que nos permitan llegar a acuerdos, porque quizás aunque las estrategias planteadas sean distintas, los objetivos son los mismos.

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Eso sí: mantengamos nuestra flexibilidad como para no aferrarnos a una idea, y así estaremos más dispuestos a aceptar cuando la perspectiva de los demás es mejor que la nuestra.

El debate empresarial nunca debe verse como un problema, al contrario; es la oportunidad más clara de crecimiento y evolución de una organización, además de ser un impulso para la cultura organizacional.

Como solía decir George Patton: Si todo el mundo piensa igual, entonces alguien no está pensando.

 

Bibliografía

Del Canto, E., Salazar, M. G., Serino, M., & Martínez, V. (2014). Herramientas estratégicas para la mejora del clima organizacional. RAGC2(4).

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