DESPEDIR A UN EMPLEADO SIENDO MÁS HUMANO

Los años de experiencia nos enseñan a cómo dar la noticia ante un despido tratando de ser más humano, porque aunque la justificación esté muy clara, estás “frente a una persona que no percibirá sueldo y que al día siguiente no tendrá donde ir”. Ante esto y ya que es una decisión irreversible, hay que tener en cuenta que "el despido es sensato desde una perspectiva empresarial y se hace con la esperanza de que sea lo mejor para esa persona y para el equipo de cara al futuro" dice Jodi Glickman. Aunque nunca es fácil esta noticia, siempre teniendo en cuenta que, “el despido ha de ser el último paso en un proceso justo y trasparente”:

  1. Fijar una fecha y, llegado el día que se produce el despido, asegurarse que personalmente, no hay alguna cuestión más que afecte a este y, resulte cruel (muerte de un familiar, comienzo de un tratamiento de cáncer…)
  2. Si es alguien que conoces bien y respetas, no dejes que la angustia personal retrase la conversación. Si nos cuesta hacerlo y no tiene el valor suficiente “piense en el equipo”, siempre hay un efecto colateral y la repercusión en el mismo.
  3. Sea directo, breve y claro. Busque un lugar privado, para que la persona no sufra más de lo necesario y no vacile en el mensaje. Es importante utilizar el tiempo pretérito, porque “impide el argumento de segundas oportunidades”
  4. Si la persona despedida se enfada o discute con usted, no entre en su juego. Y exprese algo personal como “siento que su situación haya llegado a este punto”.
  5. Cuando se es líder se exige compasión. Por lo tanto, quédese con la persona despedida, no hay que huir, y acompáñele a que recoja sus cosas. No obligue a otros a hacer lo más desagradable. Hay que prepararse para contestar aquellas cuestiones que puedan surgir, y si no las sabe, decir que lo consultará.
  6. Empatice, y si piensa que es una persona con talento y habilidades útiles en algún otro lugar, dígale que estará encantado de hacerle una carta de recomendación. Y si es necesario, acompañarle a la salida como si fuera un día normal.
  7. Hablar con el equipo, dando un mensaje sencillo, directo y transparente, pero no entrar en detalles. Eso queda en el ámbito de confidencialidad de la empresa. Grote sugiere este guion: “Como ya sabréis algunos, “ésta persona” ya no forma parte de la organización. No puedo entrar en detalles porque es confidencial y quiero proteger su intimidad. Si tienen sugerencias acerca de cómo mitigar el impacto de la ausencia de la persona despedida, hacédmelas llegar”.
  8. Explicarle la estrategia de futuro y el reajuste, si es que hay que hacerlo.

Cuando somos claros en nuestra comunicación y evitamos el chismorreo, aún en momentos difíciles como un despido, estaremos demostrando la solidez de nuestro liderazgo, lo que sin duda será un gran ejemplo de motivación para el resto de los miembros de nuestro equipo.

 

sentimientos liderazgo empresa estrategia

Suscríbete a nuestro Blog