Piensa un momento: ¿qué es lo primero que haces al despertar? No es que yo sepa leer la mente, pero seguramente, eres de los que revisa el móvil antes de tan siquiera levantarse de la cama. Ese simple hábito, un poco negativo si te soy sincera; forma parte de tus patrones de pensamiento.

Todos poseemos una cartografía mental que durante años ha sido reforzada por nuestras neuronas. Desde esa taza de café o té que tomas durante el día, o esa práctica constante de quejas que detiene a las personas de actuar para resolver el problema, todos ellos son patrones mentales que pueden ser cambiados.

 

Sigue leyendo y te contaré más al respecto.

 

 

¿Qué son y cómo identificar patrones mentales?

Patrones_mentales_pensamientos-positivos_ieie

Definición de patrones mentales

Aunque somos seres racionales, de igual manera somos profundamente emocionales. Ambas partes se manejan en nosotros gracias a marcados patrones neuronales, que constituyen desde nuestras actividades más sencillas o rutinarias como nuestro aseo personales, hasta la manera en la que reaccionamos ante ciertos estímulos, porque somos seres de hábitos.

 

En pocas palabras, es un comportamiento aprendido, y que independientemente de que sean nocivos o buenos para nosotros, pueden ser modificados. Estos hábitos en su gran mayoría, se instalan en nuestros cerebros como cuando instalamos un programa en nuestra computadora personal. Pero así como pasa con las apps de nuestro teléfono, algunos hábitos quedan en nosotros aunque ya no son útiles, y otros simplemente los practicamos diariamente, aunque esto no signifique que sean beneficiosas para nosotros.

 

Simplemente los ejecutamos sin conciencia alguna de su naturaleza, y aunque nuestro cuerpo con frecuencia nos avise a nivel emocional que ese patrón le está haciendo daño, nuestro cerebro simplemente los realiza porque es lo que está acostumbrado a hacer, por lo que muchas veces, solo nos damos cuenta del error cuando ya hemos somatizado la conducta en algo mucho más severo y que compromete nuestro estado de salud.

 


Artículos relacionados:


 

Ejemplo de patrones de pensamiento

Como ya expliqué antes, la gran mayoría de nuestras actividades diarias, las llevamos a cabo gracias a estos patrones de pensamiento, solo que no somos conscientes de la mayoría de ellos, como por ejemplo: asearnos, tomar un café, hacer ejercicios, etc.

 

Por definición, los patrones mentales son estructuras que le facilitan a nuestro cerebro el poner en práctica ciertas tareas diarias, con el fin de ahorrarse el trabajo de procesar tareas repetitivas una y otra vez.

 

De hecho, encontrar patrones de pensamiento es una de las actividades que más desarrollamos tanto los psicólogos, psicoanalistas y demás especialistas de la salud mental, para ayudar a nuestros pacientes a mejorar su bienestar emocional.

 

Así como nuestro cerebro los usa para bien, no siempre es así. Es allí cuando debemos ser conscientes de nuestro problema, y pedir ayuda profesional, de ser necesario. Por ejemplo, un típico hábito de pensamiento dañino es la queja. Las personas que lo practican, a menudo no son conscientes de ello.

 

¿Por qué quejarse es malo? 

 

Muchas personas se quejan todo el tiempo, por cualquier cosa. Este tipo de conductas, a menudo se ve reforzada por la victimización. El problema es que quien siempre se queja, nunca o muy pocas veces, se dedica a resolver el problema.

 

La respuesta es bastante sencilla: resulta que si la queja se fortifica como un patrón neuronal, a nuestro cerebro se le hará más sencillo hacer que te quejes, en vez de impulsarte a buscar alternativas.

 

Evidentemente, todos nos quejamos en cualquier momento cuando las cosas no salen como las planeamos. Es normal. Lo importante es no habitar siempre en ese pensamiento, y crearlo un patrón difícil de desenterrar.

 


DESCARGA EN PDF NUESTRO EBOOK DE INTELIGENCIA EMOCIONAL 

Ebook PDF sobre Inteligencia Emocional


 

Cómo modificar tus pensamientos

 

Sin embargo, nuestros hábitos de pensamiento y rutinas de vida se pueden cambiar gracias a la neuroplasticidad cerebral. Según Garcés-Vieira y Suárez-Escudero (2014):

La neuroplasticidad es un proceso que representa la capacidad del sistema nervioso de cambiar su reactividad como resultado de activaciones sucesivas. Tal reactividad permite que el tejido nervioso pueda experimentar cambios adaptativos o reorganizacionales en un estado fisiológico con o sin alteración. Otros autores la definen de manera global como toda respuesta cerebral que se origina frente a cambios internos o externos y obedece a modificaciones reorganizacionales en percepción y cognición. (p.121)

Gracias a la neuroplasticidad, somos capaces de reorganizar nuestra vida, pero para ello, debemos hacerlo dando un cambio a la vez y repitiendo una y otra vez. Por ello, no hay un acuerdo en la comunidad científica sobre cuánto tiempo se necesita para cambiar de hábitos, ya que las estimaciones van desde los 21 hasta los 90 días.

 

Como bien dije en un principio, nuestra mente es un gran computador biológico y nuestro subconsciente funciona con base en patrones (o programas) que va descargando desde que nacemos y que van tomando espacio en nuestro subconsciente.

 

Sin embargo, cambiar nuestros patrones de pensamiento (especialmente los perjudiciales) no es tan fácil. Pero puedes empezar por pasos simples como:

patrones_mentales

Identifica los patrones de pensamiento que quieres cambiar 

Haz una lista de al menos tres patrones que sabes que necesitas eliminar de tu vida. Luego los enumeras, de modo que el 1 sea el más prioritario y el 3 el menos importante.

Recuerda, vas a trabajar un solo hábito o pensamiento negativo a la vez.

 

Toma consciencia de no repetir el patrón de pensamiento que quieres modificar 

Es normal que con el tiempo, caigas en la tentación. Para facilitarte esta tarea, te recomiendo que por cada vez que logres hacer evitar caer o que realices la actividad que quieres convertir en hábito, hagas una seña de autofelicitación, como un vitoreo, un ¡sí!, un aplauso, algo que te anime; para que tu cerebro se sienta recompensado.

 


Artículos relacionados:


 

Crea una rutina

Para que tus neuronas se dispongan a crear una nueva vía de comunicación, debes hacer la actividad de manera consciente y continuada. Recuerda conectar esa acción con una emoción como la alegría, para que tu cerebro conecte con ella cada vez que practiques dicho hábito.

 

Repite el patrón hasta que lo hagas de manera inconsciente

Sé que es difícil, habrán momentos en los que querrás claudicar. Por eso, lo recomendable es siempre asociar la actividad con una recompensa, para que cada vez que tu cerebro reciba la notificación de realizar la tarea, lo haga con el entusiasmo de ser premiado.

 

De esta forma, llegará un punto en el que lo harás de manera inconsciente, ¡y tu nuevo patrón estará completamente instaurado!

 

Nuestro cuerpo y mente están profundamente conectados. Ser consciente de nuestros patrones de pensamiento negativo nos ayudará a evitar la somatización de enfermedades, saber mantener una buena comunicación con nuestro entorno y ser personas con una buena salud mental.

 

Debemos mantener un equilibrio entre nuestra razón y nuestra emoción, ya que nuestro bienestar así lo requiere. Como siempre he dicho: “todo lo que pasa por la mente, tiene un efecto notorio en el cuerpo”, y eso incluye nuestro sistema inmune y nuestra vida en general.

 

Recuerda: la posibilidad de un cambio consciente está en ti.

Está en tu mente.

Infografía_cambiar_patrones_de_pensamiento_negativos_mabel-code

Bibliografía

Garcés-Vieira, M. V., & Suárez-Escudero, J. C. (2014). Neuroplasticidad: aspectos bioquímicos y neurofisiológicos. Ces Medicina, 28(1), 119-131.

emociones hábitos objetivos conductas

Suscríbete a nuestro Blog