Encuentra-tu-hábito-incómodo-y-cámbialo

Lo maravilloso del ser humano se encuentra en el equilibrio entre la razón y la emoción. Cada vez son más los estudios que nos hablan de estas sinergias y los patrones que se crean como consecuencias inmediata sobre el cuerpo humano. Durante siglos se pensó que nacíamos de una manera genéticamente y que no había nada modificable, pero hoy conocemos que todo es susceptible de cambio, incluso los patrones de conducta.

La gran mayoría de nuestros hábitos están instalados ya como rutinas programadas en nuestras mielinas neuronales aprendida en la infancia. Esos hábitos adaptativos, en un momento de la existencia, pueden dejar de ser válidos a lo largo de la vida aunque la persona continúe utilizándolos y dando los mismos patrones de respuestas. Esos patrones le dañan y perjudican.

La repetición de esos hábitos se ejecutan, porque no hay conciencia de hacerlo mal, y aunque el cuerpo avise dándonos mensajes a la persona a través de la emoción, la razón no está escuchando, hasta que el cuerpo lo somatiza a través de una respuesta brusca como un infarto, parálisis, depresión en el trabajo, fobia…. O algo más pequeño que podemos comenzar a trabajar desde hoy nosotros mismo.

¿Qué hacer?

Podemos ayudar a nuestra mente reprogramar y por lo tanto, a cambiar. Los cambios de hábitos, si la persona se lo propone se puede re-programar. A veces no es tan simple como creemos, pero en muchos casos, podemos trabajarlos y comenzar a priorizar pequeños hábitos en la vida cotidiana;

1.-Definiendo objetivos: En ellos priorizar entre los diez, los tres principales que más necesitas cambiar.

2. Tomando conciencia y siguiendo adelante: la idea es que no te frustres, si no lo cumples. Lo principal es tomar conciencia de que lo estás incumpliendo y tomar nota de ello. Para cambiar una conducta, lo primero es tomar conciencia de lo que uno hace mal para poderlo modificar.

3. Convirtiendo en hábito la repetición: La neurona se activan en uso, es decir si tú activas la alegría, tu cerebro conectará con la alegría, de modo que si activas un hábito, activará ese hábito que tanto deseas, hasta hacerlo parte de ti y, convertirlo en tuyos. Como cada pequeño paso, que se te acerca más a esa meta que deseas.

4. Y cada conducta tiene un efecto en el cuerpo, ya sea positivo o negativo.

El cuerpo y la mente están profundamente conectados. Hoy hablamos de prevención, de enfermedades psicosomáticas, y también sabemos cómo afecta la vida laboral, familiar o de pareja en la salud de la persona. Por ello, es tan importante saber cómo manejar este mundo tan “antiguo” y a la vez tan “nuevo” que es el equilibrio entre las emociones y el de la razón, y su efecto en los hábitos del cuerpo. Todo lo que pasa por tu mente tiene un efecto notorio en tu cuerpo, en tu sistema inmunológico y en tu vida en general. ¿Quieres cambiar? Revisa tu mente, pues detrás de cada acción que ejecutamos hay un patrón de pensamiento a ser descubierto.

Búscalo.

 

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