Ingredientes_para_la_hipocondría_ante_una_pandemia

Ante un escenario pandémico, es normal que el miedo a la incertidumbre de lo que puede pasar, corra libre como el viento por calles y avenidas en todo el mundo, contagiando la mente de millones de personas. Esto es verdaderamente la pandemia que, desde mi punto de vista, tiene peor solución si no nos comportamos de manera racional y nos dejamos seducir por la emoción.

Estos miedos fundamentados en una situación vivida pueden generar paranoias que desemboquen en un trastorno al que todo el mundo conoce como hipocondría. Este trastorno de ansiedad (DSM-5)*(3), puede estar siendo alimentado por los grandes aliados (des)informativos con los que contamos: las redes sociales y el internet.

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Si bien la tecnología nos ha brindado la posibilidad de convertir el planeta en una aldea gigante, en cuestión de segundos podemos enterarnos de lo que ocurre en cualquier punto cardinal del globo, por esto es importante que confiemos en informarnos siempre de fuentes fiables, tanto en páginas como redes sociales, y no caer en las conocidas cadenas de Whatsapp, en las que un 99% no se basan en información veraz y muchas veces, creyendo que estamos brindando bienestar, se convierten en vectores de desinformación y pánico para la gente. Y entonces, ponemos en riesgo nuestra salud física creando una bomba de tiempo emocional andante si le sumamos el estrés por leer y escuchar de más noticias al respecto.

Qué es el trastorno de ansiedad por enfermedad

Antiguamente conocido como hipocondriasis, se encuentra clasificado dentro de los trastornos de síntomas somáticos (DSM-V)3, y está referido a la constante preocupación por desarrollar una grave enfermedad.

Cuando esto ocurre, la persona usualmente no tiene síntomas físicos relacionados a la condición que cree padecer o son muy leves, pero estos se ven acrecentados por el estado de ansiedad en el que se encuentra la persona, por lo cual, mientras más ansiedad exista, mayor será la exacerbación de la creencia de estar enfermo.

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Señales que pueden indicar hipocondría

El estrés es por excelencia, el gran disparador en procesos psicosomáticos. Debo señalar que todos en algún momento de nuestras vidas hemos podido pasar por estados hipocondriacos, éstos solamente requieren vigilancia médica cuando son prolongados en el tiempo1. Nuestras emociones tienen el poder de empujarnos o de derrumbarnos por un abismo. Somos nosotros quienes debemos ser responsables de nuestro manejo emocional, para no sucumbir:

Los síntomas somáticos sin explicación orgánica pueden ser el inicio o el fin de una sucesión psicopatológica: pueden constituir la denominada somatización, como culminación de un relato de estrés, o pueden adquirir una cualidad interpretativa ulterior que fundamente un trastorno hipocondriaco, obsesivo o incluso delirante2.

Entre algunas de las condiciones que comúnmente representan a quienes padecen este trastorno, se encuentran:

Autoevaluaciones corporales constantes

Las alarmas cerebrales están encendidas, están convencidos realmente que se está enfermo, permanentemente está tanteando su cuerpo para ratificar que existe una dolencia o que simplemente piensa que algo tiene que ir mal porque sí.

Evidentemente, toda persona debe realizarse autoevaluaciones periódicas, pero quien padece este trastorno, se obsesiona con esta idea y hace de ella una rutina diaria de la que no puede desprenderse.

Temor infundado a desarrollar una enfermedad mortal

Quienes padecen este trastorno creen que están en constante peligro de muerte. Cualquier mínimo gesto de su cuerpo es interpretado como síntoma de algo mucho más grave y no deparan en hacerle notar a sus familiares o seres queridos el malestar que los aqueja.

En el caso de una pandemia, se obsesionan con la idea de mantener todo absolutamente pulcro y de tomar medidas extremas de contacto social, que sobrepasarían las normas recomendadas por los organismos de salud.

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Constantes visitas al médico sin condición existente

Semanalmente está en alguna cita médica, sin una razón realmente válida, convencidos de que sus afecciones son de una condición seria.

Generalmente, en estos casos la ansiedad es objeto de estudio por parte de personal especializado en salud psíquica, cuando las preocupaciones sobrepasan permaneciendo en el tiempo y siendo un problema añadido a su vida cotidiana.

Puede ocurrir también que en muchos de estos casos, se avoquen tanto a consultar en internet sobre su “malestar” que terminan cumpliendo el próximo punto.

Creencia de saber más que el facultativo sobre el tema

El grado de estrés que padecen las personas en este campo es tal, que discuten con el personal médico porque sienten que no se les está tomando en serio. En este punto, la sobrecarga de información, que al ser obtenida de internet puede provenir de cualquier fuente no certificada, les sirve como base para afianzar sus sospechas en una enfermedad real. Unida a que sólo tomaran de la información aquello que encaja en su creencia.

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Cuando una persona con estas características se encuentra con una “pandemia” como la que vivimos, su vida se convierte en algo más que un castigo. Y la trampa con uno mismo se hace mayor intensificándose los miedos. Por ello, la persona que padece estos síntomas, deben de evitar buscar más en las redes sociales en cualquier lado, en los medios y centrarse exclusivamente en aquellas fuentes que estén seguras de su fiabilidad. Los miedos se intensifican en situaciones de pandemia y, las personas con tendencias hipocondriacas, pueden acabar instalando patologías que en un momento, sólo eran pequeñas pinceladas.

Es importante estar informado, pero más aún lo es estar en equilibrio. Una desintoxicación de redes no nos cae mal de vez en cuando. Leamos temas que nada tienen que ver con las enfermedades, ocupemos el tiempo en ver arte a través de la red, series o películas que estábamos pendientes de disfrutarlas.

Apostemos por nuestro cuidado físico y mental, dejando de alimentar a ese gran monstruo interno que nos puede complicar la vida: la ansiedad.

Bibliografía

1Fernández Rodríguez, Concepción, & Fernández Martínez, Rafael (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para la hipocondría. Psicothema, 13(3),407-418.[fecha de Consulta 20 de Marzo de 2020]. ISSN: 0214-9915. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=727/72713306

2Sánchez-Rivero, I., Rodríguez-Salgado, B., & Saiz-Ruiz, J. (2015). El síntoma en el cuerpo. Psicosis monosintomática e hipocondría: a propósito de dos casos. Actas Esp Psiquiatr43(3), 122-4.

3DSM-V (Manual de desórdenes mentales)

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