No te permitas ser una persona celosa porque te dañas

Ante la incertidumbre de perder el afecto, muchas personas caen en los juegos de sus propias inseguridades, porque creen que el amor no está siendo recíproco, cuando la verdad es que los celos solo son muestra de que algo no anda bien en la comunicación de pareja, en la relación de amistad o en nosotros mismos, en nuestra inteligencia emocional.

Los celos son el resultado del sentimiento de envidia de carencias emocionales, e incluso a veces de situaciones vividas por “los niños” de una forma inadecuada, ya que las circunstancias no pudieron ser las que debieran y, aparecen huecos emocionales grabados en esas memorias neuronales infantiles en las más tiernas infancias, como si de un computador se tratara. Es a partir de ese momento, en esos primeros años de vida, cuando los celos se impregnan como un lastre de conducta en forma de patrón que se repite mecánicamente, dando lugar a un comportamiento formando una sombra oscura que acompaña en el futuro de manera mecánica si no se modifica repitiéndose una y otra vez.

Las investigaciones señalan que los celos pueden clasificarse en conductuales, cognitivos o emocionales y pueden tener tras de sí, varias razones:

  1. Baja autoestima:

    Por lo que creemos que en cualquier momento vendrá alguien mejor que nosotros, ya que no nos sentimos merecedores de ese afecto. Es algo simbólico. No somos conscientes, y tiene que ver con los mensajes y afectos que hayamos recibido de nuestra infancia. Eso se ha grabado en nuestra memoria como carencia, y se repetirá a lo largo de nuestra existencia como una necesidad buscando la aprobación de otros de una manera desadaptada y casi sin darnos cuenta de ello.
  2. Nuestro pasado:

    Es probable que alguien que haya sufrido traiciones en relaciones pasadas padezca de celos con su pareja, amigos o personas importantes que creen desconfianzas. Por lo tanto es un aprendizaje por condicionamiento. La persona ha pasado por la experiencia y ha creado un impacto directo en su personalidad.
  3. Entorno de crianza:

    Los niños que crecen entre parejas, familias y amigos que constantemente se hacen escenas de celos, tienden a comportarse de igual manera en su vida sentimental de adultos. Ellos imitaran lo que ven. Siendo un drama para el futuro. Aprenderán unos patrones de conductas que repetirán. Aunque, hoy sabemos que son susceptibles de cambio.
  4. Trastornos de la personalidad:

    Pueden desarrollarse patologías en sus estados más extremos, como las paranoides, narcisistas e histriónicas suelen desconfiar en gran medida de quienes le rodean. En estos casos, sugerimos ayuda profesional.

 

Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto para revertir la situación?

  1. Sé razonable:

    Aprende a diferenciar los hechos reales, de lo que estás imaginando. Una fórmula puede ser intentar pensar las cosas con calma, en frío, para evitar contaminarnos con la emoción.
  2. Aprende a ser tolerante:

    Evita comportarte de forma controladora con tu entorno, gracias al autocontrol de tus impulsos. Aprende a confiar en el otro, desde la certeza de un alto umbral de merecimiento.
  3. Expresa lo que sientes:

    Conversa con la otra persona y explícale tus emociones sin amenazas, así disminuirá tu carga emocional en ese momento.
  4. Sé consciente:

    Practica un autoestudio y reconoce tus miedos e inseguridades.
  5. No responsabilices al otro:

    Porque las inseguridades están dentro de ti siempre.

Practicar estos simples pasos te ayudará a mantener relaciones emocionales sanas, pero si sientes que necesitas ayuda, no dudes en contactar con un profesional para que puedas salir de ese momento emocional.

Una persona celosa es una persona que no se ama a sí misma, por eso siempre digo, no te permitas como persona ser celosa, porque te dañas, y eso es lo peor que puedes hacerte a ti mismo, herirte. Si te quieres podrás querer a los demás, podrás ser feliz. Y ser feliz te permitirá estar en sintonía con el mundo y disfrutar de él.

 

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