Los niños imitan lo que ven, imitan lo que sentimos e imitan lo que pensamos. Si somos capaces de enseñar a los niños desde pequeños a modelar su propio cerebro y canalizar de forma sana sus emociones, estamos ante el progreso de la inteligencia emocional, la evolución del amor propio frente a las dependencias, la baja autoestima, la desesperación y la ansiedad.

 

 

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¿Por qué es importante educar a tus hijos con inteligencia emocional?

Para los niños es un entrenamiento y oportunidad de invertir en sí mismos, aprender y acomodar al cerebro a recibir las emociones y tener estrategias para que el monstruo del armario no se convierta en una ansiedad generalizada, asumir que la tristeza, cuando se comunica, pierde su fuerza, que la rabia tiene formas de irse y que guardar, solo engorda cajones que cuando somos adultos, no sabemos dónde colocar en casa, porque de niños nos les enseñaron sobre las funciones de las emociones, por ende; nos hemos convertido en una sociedad donde abunda la alexitimia, una condición que no permite a las personas reconocer las emociones y sentimientos propios, lo que les caracteriza por una total falta de empatía.

Ante esta mala gestión de las emociones y los cuadros generalizados de ansiedad y depresión, los fármacos se han convertido en la mejor forma de paliar nuestros pensamientos, emociones y conductas destructivas. Aparecen como única cura que prioriza el esfuerzo y la voluntad para cambiar esquemas y patrones de conducta repetidos.

 

La importancia de identificar las emociones desde la infancia

Los adultos hemos respirado las respuestas emocionales, cargado mochilas que no sabíamos dónde paraban, reprimido emociones por miedo al rechazo, elaborado esquemas intuitivos de respuesta, ensayo y error, a veces aciertas y otras, no.

Los niños que tienen la oportunidad de asistir en el aula escolar o de manera online a los cursos de inteligencia emocional infantiles, son capaces de conocerse, anticipar sus emociones, prevenir el caos y responder de una forma eficaz (diferente en cada alumno) a las distintas situaciones.

 


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Actuar desde la estabilidad emocional

Desde tiempos remotos también, asociamos el esfuerzo y el aprendizaje, el trabajo duro, al sacrificio y dolor. El cerebro hace una representación teatral dramática de la meta y el camino para llegar. Nos olvidamos de lo más importante, los niños aprenden mejor cuando disfrutan. Divertirse es la manera más cómoda de quedarme en la tarea. Divertirme hace que me esfuerce, que quiera continuar en ello, me aporta, me suma y, me hace reír.

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Aprender a dibujar mis emociones

En Escuela de emociones trabajamos divirtiéndonos, convertimos las emociones en lo que son, parte de nosotros, que nos conforman y que soy yo, quien puedo darles órdenes a ellas, que soy yo el que lleva el mando.

Llevaré de copiloto mi miedo, rabia, alegría, amor y desamor, soledad, tristeza, asco, vergüenza, desesperación, y con todas ellas sentadas a mi lado, con sus luces encendidas, con su ruido y energía; gracias a las diversas actividades recreativas para los más pequeños de la casa, mientras que para los más jóvenes ofrecemos talleres de acompañamiento emocional un poco más extensos, pero igual de empoderantes.

 

Darle la cara a lo que sentimos

La clave de la educación emocional estaría, sin duda alguna, en la toma de conciencia, en ser capaz de tomar nota consciente de lo que sucede, porque cuando la conciencia se ilumina, podemos ver. Si no tomamos conciencia, seguimos en la oscuridad, dando palos a nuestras emociones, sin ver, sin escuchar, sin oler las señales que nuestro cerebro grita.

Educar con gestión emocional es ahorrar en medicina mental, en fármacos, es regular nuestra mente desde dentro para poder ir hacia fuera. No hace falta desmontar, volver a empezar, utilizar ensayo y error, es tener las estrategias para ser dueño de ti mismo, para alejar el ruido, para discernir desde el equilibrio y el autocontrol. Comunicarnos desde el amor y la compasión, no desde el odio, cambiar el deseo por el gozo, la agitación por el sosiego. Invertir en la gestión emocional es paz para el futuro. Es éxito.

 

“Yo decido mi rumbo y mi dirección. Yo mando. Yo decido. Y además, soy consecuente”.

Mabel Palomo-Code

Licenciada en Psicología

Especializada en Psicología Educativa e Inteligencia Emocional

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