Practica_tu_inteligencia_emocional_en_casa

La modalidad del trabajo en casa, es una propuesta que ronda en el mercado laboral desde hace varias décadas, aunque su auge se ha disparado desde la concreción de las TIC, por lo que cada vez es más común en muchos tipos de empresas.

Bien sea por motivos médicos, por costos de movilización o inmueble, aunque no cuentes con un equipo de personas a tu alrededor, trabajar desde casa requiere del desarrollo de tu inteligencia emocional, para no sucumbir ante el hecho de trabajar en soledad.

La socialización es un lazo indispensable no solamente para la adaptación de las personas en los diferentes ámbitos de la vida, sino para la propia supervivencia de cualquier proyecto organizacional, puesto que no solamente permite la adaptación del empleado, sino que de su efectividad depende su lealtad, compromiso y desempeño.

Aunque por motivos diversos, los empleados de una empresa no siempre puedan compartir de manera física, esto no quiere decir que esta pieza deba faltar; al contrario, si se saben poner en práctica ciertos rituales, las personas que trabajan a distancia podrán lidiar con mayor facilidad con la desmotivación o la ansiedad.

Sin embargo, es necesario que para que eso ocurra, tanto empleados como empresas pongan su granito de arena. Estas son algunas de las recomendaciones que se deben tener en cuenta, para que la sinergia del equipo no se pierda por la lejanía:

Apoyo tecnológico

La comunicación constante es necesaria para mantener la afinidad entre los miembros de un equipo. Cuando se trabaja de manera remota, es muy común que existan factores de riesgo psicosociales que pongan en juego la salud física y bienestar de las personas.

En ese aspecto, para disminuir los niveles de ansiedad laboral, es necesario crear espacios para verse y comunicarse, aunque sea por videollamada. Las empresas deben brindar a sus trabajadores remotos el equipamiento tecnológico o programas que faciliten sus encuentros virtuales.

Una empresa es un ente cuyo corazón late en cada trabajador, y cuando hay una comunicación fluida donde los individuos generan empatía mutua, comparten sus inquietudes o ideas, sienten que se les escucha y tienen la libertad de aportar ideas, reír, y encontrar soluciones; la moral del equipo aumenta, lo que crea más confianza colectiva y pertenencia, lo que fortalece la salud y bienestar de la organización como unidad.

La distancia jamás debe ser un impedimento para la creación de lazos afectivos.

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Separar lo personal de lo laboral

malabarista_ieieEl estar en casa no quiere decir que no se deba manejar una organización del tiempo, como en la oficina. De hecho, lo ideal es que las personas establezcan sus propias rutinas, como si estuvieran en la empresa, y hacerlo requiere de disciplina.

Suele pasar que al estar en casa, los quehaceres del hogar o tópicos personales se pueden interponer en la productividad del trabajador. Si se delimitan los espacios y horarios para cada uno de estos aspectos, en cambio; los contratiempos se reducirían considerablemente.

No importa si se usan herramientas digitales o si se hace a la vieja usanza con una agenda encuadernada, lo importante es organizar el tiempo de trabajo, para que no consuma parte de la vida personal.

Está demostrado que al no haber un control externo, el teletrabajador puede estar laborando más tiempo del que debería o viceversa.

Cuidado personal

Nuestra regla principal de vida debería ser la de nunca poner nada ni nadie por encima de nuestro bienestar. Con el teletrabajo no podemos descuidar nuestro bienestar físico y emocional.

Comer, darnos un buen baño y cuidar nuestra apariencia personal, deben ser por naturalidad; la base de una relación armoniosa con nosotros mismos. Ninguna labor debe contrarrestar nuestro amor propio.

¡Ah! Muy importante, no podemos olvidar el buen descanso nocturno. A ello, hay que sumarle la planificación de bloques libres después de estar sentados durante mucho tiempo, por el bienestar integral.

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Evitar las distracciones

Siempre he pensado que el celular es un gran aliado para el trabajo, pero también un gran dispersor de atención. Si apostamos de manera sensata por nuestra productividad laboral en casa, lo más recomendable es que dejemos quitemos las notificaciones tanto del correo, como de aplicaciones de redes, para no caer en la tentación de contestar mensajes o llamadas que bien pueden esperar.

Para mayor comodidad, en caso de ser posible, recomiendo hablar con familiares y seres queridos, para pedirles que colaboren al no interrumpir, salvo que sea muy necesario.

No obstante, es necesario mantener disponibles las apps de comunicación directa con los demás miembros del grupo durante el trabajo, puede ayudar a mantener una comunicación fluida y traer un mejor resultado en nuestro desempeño.

Ambientar tu espacio de trabajo

Cuando destinamos un espacio de nuestro hogar para uso exclusivo de nuestras labores profesionales, ayudamos a nuestro cerebro a condicionarse automáticamente para que se enfoque en las actividades que va a realizar en esa habitación o rincón.

Por supuesto, la ambientación de dicha oficina hogareña debe mantenerse ordenada y limpia; con una silla ergonómica y un mueble para computadora que permita estar allí durante un tiempo determinado sin afectar la postura corporal, una buena iluminación y auriculares.

Conectar emocionalmente con la gente

A lo largo del texto he recalcado de a cuentagotas este punto, y es que es tan primordial, que quise dejarlo de último como recordatorio final.

Es muy común sentir soledad cuando se trabaja a distancia. Pero lo verdaderamente importante es sentir que a pesar de las circunstancias, podemos compenetrarnos tanto con nuestros compañeros de trabajo, como con las personas a nuestro alrededor, bien sea en lo digital como en lo físico.

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Más allá de cualquier adversidad temporal en estos instantes, es bueno que siempre mantengamos ese calor humano con nuestro entorno: salir a actividades sociales y culturales, ejercitarse, conocer personas, quedar con amigos, etc.

Hoy existen muchas opciones digitales para hablar y ver a la persona con la que nos deseamos comunicar. Aprovechemos esos momentos para ver a nuestro interlocutor a los ojos, apreciar su gestualidad y compartir sonrisas, que de eso también va nuestro propio bienestar.

 

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